Se trata de un sujeto clara y
mayoritariamente repudiado por el pueblo dominicano, porque todos sus actos
públicos han estado siempre inspirados en la búsqueda de un beneficio
económico. Ahora, los empleados del señor Vargas, advertidos de que se
aproximan los días en que serán conocidas ciertas experticias financieras de
diversos matices que comprometen gravemente la responsabilidad penal del
bergante, se adelantan como áulicos, generando ruidos en dos direcciones. Lo
primero es que sitúan al señor Vargas como el más rabioso opositor al gobierno,
mientras que por otro lado, lo victimizan, llamándolo: “Miguel el calumniado”.
El pueblo, que pocas veces suele equivocarse, también esta advertido, de esta
nueva maniobra en procura de escapar de los largos los tentáculos de la
justicia.
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